Translate

jueves, 5 de junio de 2025


Ver y Pensar. Escultura: ensayo para vivir. 439 págs. Primer libro de la trilogía. La escultura como compromiso y aventura del pensamiento. 

Conseguir en Amazón: https://kdp.amazon.com/es_ES/bookshelf?ref_=kdp_kdp_TAC_TN_bs

Preámbulo del libro

Hace años que inicié el camino de los buscadores y encontré cerrada la puerta de la certidumbre y la armonía. Lo hice en solitario y sin propósito previo: fue un oximorón, la senda escogida-desconocida, brillante y oscura. El trayecto recorrido ha sido dual y vital en mi vida; confieso que dejarme ir en la necesidad de caminar ha dibujado la obra. Han pasado tantas cosas en el trayecto que ahora me cuesta recordar lo que he vivido; aquellos destellos iniciales se han hecho ensayo de polvo. En el rostro germinal de mi vida, veo un dibujo borroso, imperfecto, pero es el que tengo y me dispongo a revelarlo, dibujarlo lentamente, con los recursos que me han sido entregados. 

1 Debido a que he de tratar estos temas como escultor, que he de pasar mis experiencias, sensaciones y emociones a un lenguaje abierto, el de la materia, ahora me encuentro muy limitado ante un papel blanco. La palabra escrita resulta para mí un ejercicio difícil que conlleva un doble riesgo; primero, por la falta de objetividad, es decir, por falta de distancia con la obra; segundo, por las dificultades que conlleva hacer un análisis cuidadoso de las diferentes maneras de Ver y Pensar el mundo. No olvido que muchas de las reflexiones hechas desde la práctica escultórica, recibirán influencias del discurso hablado y pueden quedar afectadas por lo que diga e infectadas seriamente por lo que oculte. Algunas expresiones pueden ser imprudentes, atrevidas, contradictorias y poco certeras: esa es la duda. Por otra parte, toda mi vida ha sido una lucha contra la ruina de la memoria: soy una caja hueca con rumores de fondo. Mi mente se bosqueja entre paños de niebla, por ello, no ha colaborado mucho en el rendimiento de las ideas ni en la habilidad de las exposiciones verbales. Al reunir aquí el material que se ha acumulado a lo largo de los años y elegir recuerdos fósiles, tengo la impresión de que estoy haciendo una historia apócrifa. Siento, casi con certeza, que la memoria de los hechos son creaciones nuevas, imágenes que despiertan y formulan aquello que se quiere evocar. Es decir: todo puede ser una producción fantaseada, una colección de dibujos coloreados con retales invocados. Lo que sea será, espero que resulte provechoso, quizá una ampliación de las obras y de las experiencias que se irán conmigo. También aquí la incertidumbre me nubla el camino. 

Cuando te propones exponer lo que has hecho, cómo has transitado el corredor de las ideas, tienes la sensación de que estás modelando tu vida igual que una figura de barro. Sensación de vértigo, ya que quedas superpuesto a la arquitectura de las águilas, nido en el abismo que sólo aguanta si las obras realizadas lo sostienen y te recuerdan, una y otra vez, como fueron las cosas. Si no es así, todo el discurso se derrumba y cae con mayor estrépito si el relato carece de armonía. Suena mal, invención interesada, máscara que se desmorona si no delimitas los conceptos y sólo hablan las causas. Así son las cosas, sólo me queda la salvación de la memoria, ir al almacén de los materiales dispersos, rotos, llenos de polvo, e intentar ordenarlos con las obras y las palabras de fondo. No puedo evitar citar aquí a Foucault. 

“Pero esto no impide que haya existido este autor real, ese hombre que hace irrupción en medio de todas las palabras usadas, proyectando en ellas su genio o su desorden.”

 
Éxodos: Salmos, antífonas, jácaras y cunanas. 469 págs. El gran viaje, todos juntos. 

Se puede conseguir en Amazon. https://kdp.amazon.com/es_ES/bookshelf?ref_=kdp_kdp_TAC_TN_bs

El libro de viajes.


El relato de Fénix o la Ciudad del Sol surgió como los alaridos al alba, fueron diminutos focos de luz que emergían de la oscuridad de la mente y me indicaban el éxodo, la marcha de aquel territorio devastado por el dolor. Fue una época angustiosa, desamparada y melancólica que llenó la mente de contradicciones y me llevó a realizar un viaje inesperado, misterioso y largo. Ahora trato el regreso y la mente ha cambiado: el trabajo trata los Éxodos, donde los humanos y las liebres cantan salmos, jácaras, antífonas y cunanas. Las jácaras emergen de la desesperación que produce la pérdida de un hijo; requiebro jaco para seguir vivo. Los salmos son para Andreu, un poeta-malabarista que marchó joven y dejó el cielo y el suelo consumado de promesas. Las antífonas aparecen como burbujas de lodo candente en el vientre de la tierra y traen la vida como proceso de creación y destrucción. 

La materia es viva y se aviva ante fumarolas y gases irrespirables, y la creación se abre paso en un proceso aventurado y poético. Por último están las cunanas, cantos de consuelo para los niños, los que, en el sueño, acarician la primavera de la vida y piensan y sienten que lo cambiarán todo. En este caso, son versos fragmentados, quejas del viajero, el hombre-liebre que corre, salta y zigzaguea para salvar la piel, huir de lo contingente y buscar el limite de la vida y de sí mismo. Enajenado en la frontera del ojo, metáfora del párpado en el “cerebro de Boltzmann”, salmodia, susurra, canta y cuenta las estrellas del fondo. ¡Por fin llega al fin! 

Los cantos-salmos nacen del dolor, el hastío, la luz del alba y de las palabras del rey David: —“Al amanecer me pondré en tu presencia, y te contemplaré. Porque no eres tú un Dios que ame la iniquidad.” 

Cuando el Invovoz se abisma en la nada deja de soñar; sale de él y otra vez sueña, sueño que no entiende, pero contempla el misterio profundo del Ser, el que sueña que se sueña. La doble rendija lo exilia, le habla de la naturaleza de Dios o “del muro de Planck”. Entonces, el Creador, en griego, theikos («divino», el Hacedor), aparece como el poder material entre mitos, ritos y pitos. El hombre-liebre-libre piensa: por fin, la razón los sacará del sueño... El alba se hace concepto en la singularidad de las ecuaciones de Friedmann: nace el Big Bang. 

De aquí emerge el nuevo pensamiento y de sus normas se destila la razón-poética: éxodo en el laberinto de la mente. El que “invoca la voz” camina libre en el deambular creativo, transita el mundo sin manos, va ciego, pero se siente conducido por las intuiciones del peregrino interior. Le guía la naturaleza, ha pactado con ella y sabe que es creado animal, en la vida y en la paz. Ahí encuentra la “memoria” fundida en el vuelo libre de los halcones, vencejos y los cuervos, de sus oscuros graznidos brota el éxodo del hombre y la liebre-libre del tótem. 

 

Realidad Estética. segundo libro de la trilogía sobre escultura y pensamiento. 


Rufino Mesa; la poética del cuidado 

En el contexto histórico, social y cultural actual el “arte de cuidar” es esencial y el artista Rufino Mesa se adentra en la poética del cuidado, ahondando en la potencialidad de los procesos artísticos para transformar la realidad. De la observación de la naturaleza nutre sus proyectos, sus propias vivencias, fundiendo la experiencia vital con la artística, al entender la creación como un compromiso, como un instrumento para pensar e impulsar otros modos de hacer, de Ver y Pensar. 

En la presente publicación recoge lo vivido como buscador y comparte sus pesquisas existenciales, filosóficas y artísticas. Propone un singular recorrido a través de unos capítulos con los que nos enseña múltiples umbrales y caminos. La prosa poética da forma a recuerdos y aprendizajes, forjados a lo largo de su dilatada trayectoria, y su discurso expansivo nos retorna las preguntas que acompañan al artista. 

Se define como “escultor-buscador” y recalca el impulso natural que marca su voluntad de cultivarse, de desvelar misterios y descubrir aquello que permanece oculto. Esta búsqueda está atravesada por la creación, el pensamiento, las mitologías, la magia y las emociones, siempre pivotando sobre el eje central de la naturaleza y sus metamorfosis. 

El artista sostiene que la naturaleza es sinónimo de creación y se dedica a observar sus múltiples lenguajes, expresiones que toman cuerpo en el agua, el viento y los sucesos cambiantes y repetitivos. En esta dirección trabajó las reflexiones en las cuevas; en ellas hacía referencia al vientre de la tierra, al útero primigenio que nos da vida y nos cobija. Asimismo, cabe destacar que reivindica sus ancestros, su genealogía familiar vinculada con el trabajo en el campo y, también, remarca que la naturaleza tiene una connotación conceptual creativa y sagrada. El propio autor explica cómo, en sus primeros años de estudiante de Bellas Artes en la Universidad de Barcelona, le impresionó conocer la sabia intuición de los pueblos primitivos y las infinitas posibilidades de la “realidad mágica”. 

La dimensión vivencial y simbólica es fundamental en el trabajo de Rufino Mesa y siguió ahondando en ella –en la década de los setenta– a través de diversas lecturas iniciáticas como Las enseñanzas de don Juan de Carlos Castaneda, Las puertas de la percepción de Aldous Huxley y las reflexiones de Jiddu Krishnamurti, Allan Watts, Jean-Paul Sartre, Martin Heidegger y Miguel de Unamuno, entre otros autores. El artista indica: “aunque no he creído en el chamanismo, en los rituales religiosos, ni en las logias secretas, mi conducta simbólica y mi proceder intuitivo me sitúan cercano a todos ellos” y revela que en sus pesquisas lo que ha aprendido, pensado y sentido no ha sido por un procedimiento racional (2021: 49). Dicha “conducta simbólica” se sustenta en la poesía, la estética de la realidad y la magia que desprende. Los misterios se convierten en la columna vertebral de sus primeras acciones, experiencias que se propuso escuchar en Cantan las piedras, el Garraf (1974). Persistiendo dicho propósito realizó otras obras en soporte vídeo y en lugares diferentes: Cantan las piedras (1997), La piel de piedra (1997), Las piedras cantan (1998), La casa de los amantes (2015), La cuidadora (2017) y otros de carácter chamánico como El hombre caracola (2020). 

El poder metafórico de la materia aparece especialmente en Capilla turkana (2003), dónde llega a decir: “L’home deambula al seu voltant i ella mira per la finestra”. Sigue con esta idea en Las piedras del consuelo (2013), investigando como los elementos de la naturaleza y las acciones simbólicas nos pueden reconfortar y dar sosiegoUn anhelo que explora en El pozo del dolor (2011) en el que “unas palabras grabadas en planchas de plomo quedaron ocultas entre tinieblas, dormidas en el vientre de la tierra” (Ídem: 213) y, de este modo, depositó las aflicciones del mundo a 180 metros de profundidad. Dentro de estos parámetros, en su instalación El Anillo de piedra (1973-2001) sella su compromiso con La Comella, su casa, su taller, un singular bosque mediterráneo con intervenciones escultóricas. Rufino Mesa explica que cuando realizó dicha obra hizo rotar previamente a Mar Sánchez sobre el eje de su cuerpo– para formar un círculo, tomando como eje su ombligo. Precisamente, cabe apuntar que El Anillo de piedra recuerda un crómlech contemporáneo, pero es una obra que manifiesta su alianza con la tierra: 

“Es pues un objeto útil, ya que nos recuerda la obligación de hacer una alianza definitiva, un compromiso estable con la vida. Una acción sencilla que el tiempo no pueda anular y por más años que pasen su significado será inmutable. La alianza anunciada implica un cambio de paradigma y queda encarnado en El anillo de piedra, que ahora es un símbolo socialmente invisible pero algún día puede desprender energía colectiva” (Ídem: 77). 

En estrecha relación con esta dimensión comunitaria, hay que mencionar que ha desarrollado varias obras con grupos de estudiantes en las que facilita que otras personas depositen sus inquietudes espirituales. En su proyecto Susurros en un agujero, que se inició en 2003, propuso a diversas personas que cavaran o buscaran un agujero para desprenderse del desconsuelo. Llegados 

a este punto, debo agradecer la oportunidad de subir con él al Montfred, un montículo del valle del Bajo Cinca. El lugar está cerca de Fraga, era una tarde soleada y con viento norte. Piqueta en mano, subí para cavar un hoyo en el suelo de la cima y depositar mi pesar. En una dirección parecida, en Aullidos y aliento (2011), propuso a estudiantes del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Barcelona que depositaran su incertidumbre en doce tubos de cobre que después terminaron guardados en cajas de bronce. Mesa explica que el aliento nos remite al impulso vital, a la vez que los aullidos, como un animal herido internamente, responden a la necesidad de expresar el dolor, el miedo y el deseo de rebelarse contra un sistema que oprime. También utiliza la queja, la plegaria, la petición y el debate para valorar la condición de estar vivo. Nos anima a verbalizar lo desconocido, lo que parece ser indecible y así ahuyentar el temor al fracaso y a la muerte. El artista llama a la insurrección, nos invita a la rebelión espiritual1

1 Manonelles Moner, Laia (2013): “Rumiar el malestar en las prácticas artísticas contemporáneas”. En Alba, Tania/ Ciurans, Enric/ Polo, Magda (eds.) (2013): L’accionsime, en els límits de l’art contemporani. Barcelona: Publicacions de la Universitat de Barcelona, pp. 155-168. , a dejar de ser sujetos pasivos ante la creación, la manipulación y la gestión del malestar. Asimismo, no podemos dejar de subrayar, como ya se ha visto en las propuestas previamente introducidas, que hay –en un primer momento– un trabajo personal, introspectivo, que luego revierte en la comunidad. En esta dirección realizó el proyecto Fénix o la Ciudad del Sol,2 

2 Mesa Vázquez, Rufino (2010): (2009-2010), durante un año –cada día antes de que saliera el sol– subió a la misma piedra para ahuyentar a las tinieblas y dar la bienvenida al astro solar. Este proceso, que inició y concluyó el día de su aniversario, lo compartió en un blog en el que diariamente colgaba las imágenes de la acción y los textos de los pensamientos que le surgían. Fénix alude directamente al mito del renacer de las cenizas y recuerda la estrecha conexión entre la vida y la muerte. Fénix o la ciudad de sol nos hace pensar en el compromiso existencial con el entorno y con uno mismo, pues el artista mediante la creación toma aliento para el cuidado de sí y para acompañar a los demás. Rufino procesa con Fénix su duelo e intenta paliar el dolor de la pérdida. El artista revela: 

“En ese instante delicado, subjetivo e imaginado, quise poner al frente del trabajo al Invovoz: un oficiante totalmente libre que tiene las palabras en el umbral del sueño. Entre otras motivaciones, el Invovoz encarna la figura de mi hijo Andreu, bastó una palabra de uno de sus versos para que así fuera, aunque el proceso ha sido velado, inconsciente y oscuro” (Ídem: 158). 

En Fénix o la Ciudad del Sol, el artista realizaba, en el instante en que amanece, unas acciones poéticas enraizadas en los ciclos naturales, haciendo referencia a la vida, a la muerte y al renacimiento. Rufino Mesa, en “El profeta del dolor”, expone la metafórica conexión del inicio del nuevo día con su voluntad de superar el sentimiento del duelo y sanar la profunda melancolía por la pérdida y “seguir creativo en el camino. El Invovoz, el chamán, el anacoreta, tomaban mi rol como actitud personal, lo hacían para transcender el dolor y superar el mal de la tristeza” (Ídem: 162-163). Esta potencialidad de la creación, y de las palabras escritas y pronunciadas, es la misma que señala Alfonso Levy –buen conocedor de la obra de Rufino Mesa– quien revela cómo la fuerza de las palabras puede convertirse en un 

medio para atravesar la noche y encarar el miedo y la muerte. Alfonso Levy explica, en un fragmento del texto extraído de las solapas de su libro de poesía Al calor de los errores (2013), cómo desde niño se aferró a las palabras: 

“Me han salvado por lo menos una vez, ocuparon el lugar que el terror, que es mudo, poseía en mi corazón. Fue la primera vez que inventé una esperanza sin saberlo. Me vi diciendo unas palabras apuradas y comunes, que para mi asombro, que para mi bien, en el instante en que yo mismo las escuchaba, empecé a sentirme más leve de espíritu, liberado de una enorme piedra que me oprimía el pecho. Unas pocas palabras apartaron de mí la noche que me sepultaba. Creo que fue la fuerza de mi propio desamparo la que convocó al ángel del lenguaje, que yo no sabía que existía”. 

La pulsión de vida que captura Alfonso Levy atraviesa los proyectos de Rufino Mesa, sean estos monumentales o efímeros. Rufino habla desde la primera persona del singular y sus propuestas emergen de la determinación de gestionar un malestar existencial a la vez que deviene un mediador que facilita herramientas a otras personas para que susurren, musiten, griten o aúllen su dolor, conectando un malestar individual con un pesar sistémico y colectivo. Los rituales que concibe el propio artista, y que brinda y comparte con otras personas, nos remiten a la capacidad transformadora de las acciones simbólicas. Con ellos explora cómo la creación puede devenir un instrumento para investigar los ciclos de la existencia y transformar el desasosiego en calma. Sus propuestas artísticas nacen del compromiso, de la alianza con la naturaleza, del valor de la materia y la poesía que desprende, siendo los objetivos finales poetizar la cotidianidad, cuidar la manera de mirar y proporcionar sentido a la existencia. 

Realidad Estética contiene en su seno un generoso manantial desde el que originan diversos cauces. La presente publicación concluye con dos ejes que atraviesan toda su obra creativa “la materia y la poesía”, la tierra y lo etéreo, lo corpóreo y lo efímero, conectando tales vasos comunicantes para resignificar la vida. El artista parte de su biografía, de sus reflexiones, emociones y aullidos, revelando al final de su relato: “quiero precisar que el texto que redacto es mi bramido, una miscelánea de reflexiones y quejas que me han acompañado desde la niñez” (2021: 372). Justamente, la decisión de escribir en primera persona del singular, como ya hemos apuntado, queda apuntalada en la estrecha conexión con la experiencia colectiva. Rufino toca distintos saberes a través del mundo de los afectos y emociona, conmociona e interpela de manera directa a quien se aproxima a su prosa poética, a su poesía visual, a sus bramidos, sus pálpitos, sus murmullos y sus alientos. 


Laia Manonelles Moner Barcelona, 5 de marzo de 2021

 


Realidad Estética. Tapa dura.  Adquirir en Amazon. https://kdp.amazon.com/es_ES/bookshelf?ref_=kdp_kdp_TAC_TN_bs

Rufino Mesa; la poética del cuidado 

En el contexto histórico, social y cultural actual el “arte de cuidar” es esencial y el artista Rufino Mesa se adentra en la poética del cuidado, ahondando en la potencialidad de los procesos artísticos para transformar la realidad. De la observación de la naturaleza nutre sus proyectos, sus propias vivencias, fundiendo la experiencia vital con la artística, al entender la creación como un compromiso, como un instrumento para pensar e impulsar otros modos de hacer, de Ver y Pensar. 

En la presente publicación recoge lo vivido como buscador y comparte sus pesquisas existenciales, filosóficas y artísticas. Propone un singular recorrido a través de unos capítulos con los que nos enseña múltiples umbrales y caminos. La prosa poética da forma a recuerdos y aprendizajes, forjados a lo largo de su dilatada trayectoria, y su discurso expansivo nos retorna las preguntas que acompañan al artista. 

Se define como “escultor-buscador” y recalca el impulso natural que marca su voluntad de cultivarse, de desvelar misterios y descubrir aquello que permanece oculto. Esta búsqueda está atravesada por la creación, el pensamiento, las mitologías, la magia y las emociones, siempre pivotando sobre el eje central de la naturaleza y sus metamorfosis. 

El artista sostiene que la naturaleza es sinónimo de creación y se dedica a observar sus múltiples lenguajes, expresiones que toman cuerpo en el agua, el viento y los sucesos cambiantes y repetitivos. En esta dirección trabajó las reflexiones en las cuevas; en ellas hacía referencia al vientre de la tierra, al útero primigenio que nos da vida y nos cobija. Asimismo, cabe destacar que reivindica sus ancestros, su genealogía familiar vinculada con el trabajo en el campo y, también, remarca que la naturaleza tiene una connotación conceptual creativa y sagrada. El propio autor explica cómo, en sus primeros años de estudiante de Bellas Artes en la Universidad de Barcelona, le impresionó conocer la sabia intuición de los pueblos primitivos y las infinitas posibilidades de la “realidad mágica”. 


Procesos creativos. 460 Págs. Adquirir en: La Comella, Tarragona, telf. 646732866


La pregunta sobre el Origen, la Creación, desborda todas las respuestas, no obstante está ahí y nos interpela. Enfocar la realidad interior de las cosas, su fuerza original, su emergencia, es un objetivo primordial en el mundo de la física, pero no en el de la psicología, la ética, la política o la estética. Caminar por los diminutos senderos de los átomos hasta cabalgar sobre los cuantos de luz ha sido un trayecto extraordinario que ha hecho posible llegar a conocer el principio de la vida. Intentar buscar este origen es una aventura mental. 

Este hecho le interesó especialmente a Rufino Mesa cuando estudiaba Bellas Artes, allá por los años 1972-76. Entonces realizó dos trabajos que le ayudaron a pensar e investigar ampliamente sobre el tema. El primero fue sobre los hitos, la potencia estética de una piedra que domina el espacio.  El otro, fue sobre las meditaciones en las cuevas y los huecos en las rocas. Fig. 6. Los dos unidos, enlazados simbólicamente, trataban la relación de lo masculino y lo femenino, el inicio y el final, la noche y el día. Como estudiante-buscador que era, la sencillez de la dualidad formaron un horizonte conceptual motivado, especulativo, indagador, y mentalmente extraordinario. 

Después, con el tiempo, quiso aumentar el conocimiento del mundo físico y se dejó llevar por la gran aventura del pensamiento y sus creaciones. En general, los beneficios de esta aventura fueron considerables y poder disfrutarlos resultó el mayor logro de aquellos años. 

Podemos afirmar que la pregunta nos invita a hacer el viaje, la gran travesía, donde la realidad estética muestra el sublime enigma del mundo. Cómo podemos entender la gozosa imagen de la creación. Sabemos que la respuesta aparece en el viaje, entre la búsqueda intuitiva y los encuentros azarosos. Aprendemos entre el movimiento creativo e imparable de la naturaleza. Como decía Heráclito, “el Oscuro”: “El fundamento de todo está en el cambio incesante”. Nos hacemos entre sus acciones e impermanencias, crecemos y fenecemos como parte de su ley fundamental. Cambiamos con el fluir del tiempo, por lo tanto, estamos obligados a repensar lo pensado, a mirar y analizar todo de nuevo. Cuando la realidad se modifica, es necesario ajustar el pensamiento y renacer con ella. El flujo del tiempo obliga a entender lo obvio y lo obtuso, atender los latidos del presente y la emergencia del Origen que lo hizo posible.

martes, 3 de mayo de 2022

 



Procesos creativos 1975-2020

Buscar en la naturaleza dio forma al libro Ver y pensar, de su desarrollo posterior nació la amplia reflexión sobre La realidad estética, y de observar el mundo como una agradable epifanía, encontré en el buscar, la amable forma de vivir. De la exuberante belleza del mundo, siempre en proceso de cambio, de su matriz en gestación permanente, han aparecido sobre el papel los Procesos creativos. Es un texto que trata las motivaciones que me han llevado a construir la obra como escultor; relata los hallazgos y define las preocupaciones en el taller. Describir los procedimientos de búsqueda, los felices encuentros observados, me han ayudado a ordenar las ideas, a ver y a pensar las experiencias estéticas. También he podido construir la imagen de l’Anell de pedra (el pacto realizado en La Comella). Con estos tres libros he podido tejer la hermenéutica de los procesos creativos, entre ellos, la escultura sin ornamento en la naturaleza y el texto que aquí presento con cierta dosis de libertad.

Los interesados en el libro pueden contactar conmigo. tel. 646732866

domingo, 10 de enero de 2021

Génesis, Origen, Comienzo, Comella


 

Origen. Granito de Quintana de la Serena. 140X100X 900 cm. La Comella. Tarragona. Inicio del proyecto: 1976. Finalización: 2020- La obra está desarrollada en el libro: Procesos Creativos.

Orígen 

El año 1976 inicie el trabajo de Las fites (mojones o hitos), elementos verticales que señalan el territorio y se asocian con lo vivo, emergente y masculino. En aquel tiempo, poner una piedra de pie era construir una metáfora visual, sencilla y gráfica. Con ella podía ver el movimiento de los límites del espacio, entender el ser o el no ser, la nada-piedra que podía convertirse en obra. Así fueron los encuentros con el elemento vertical y de ahí surgieron algunas piezas.


Con la cámara de fotos buscaba las señales en el espacio y ejecutaba acciones: Cantan las piedras, Objecte per viure l’espai, Biblioteca de la Serena. Realicé matrices que centran el lugar y definían el límite: Espai Mínim, Espai final o total. Este proceso se amplió hasta que encontré un área de pensamiento nuevo: Reflexiones en la cueva (1975). El lugar fue un encuentro casual, le di cuerpo femenino y el proceso que seguí fue el mismo que el de los hitos, (fites, 1975). Quería saber, o ver las cosas de otra manera, entender la idea de Origen como proceso estético, poner elementos en juego que aportaran la nueva visión: el concepto de creación.



La Cova del Garraf. 1975. Lugar de realidades estéticas indefinibles.

En la nueva propuesta leí a Heidegger: El ser y la nada. Quise encontrar la frontera entre lo que pensamos y aquello que hace pensarnos. En el ambiente cimbraba la pregunta: cómo es que estamos aquí si podíamos no estarlo.

En las cuevas surgieron los pensamientos en la penumbra, el origen de la luz mental y el encuentro con lo extraordinario. Entendí que en la oscuridad surgían las ideas de otra manera, flameaban y se formaban los conceptos, aparecían las contingencias generadas en el Libro oscuro. [1] Así fue el proceso hasta formar y exponer un poema visual, una “ecuación” que le llamo Origen y lo expreso de esta manera (∞ = 0 = ∞). El círculo vacío, el cero sin decimal, termina sobre sí mismo, representa la vacuidad, la perfección del vacío, lo absoluto en la nada. Esa forma la encontré definida en el huevo y lo trabajé el año 1977.

el infinito
es igual a la nada
que se repite


Espai mínim. 1978-79 Riera de Maspujols.

El año siguiente realicé una acción alegórica para “recuperar” la experiencia espacial del comienzo, la que proporciona el tiempo inicial en el vientre de la madre. Le llamé Espai mínim [2] y fue la continuación de la serie que trataba el tema de El huevo. Esta obra incorporaba conceptos trabajados en la playa de Casteldefels, ideas sobre el espacio y el tiempo y los representaba con la siguiente forma:  ---//---.

Trabajos sobre espacio-tiempo.  Castelldefels. 1974. Origen del logo personal que utilicé posteriormente.

Este dibujo salió sin pensar, surgió de los imponderables de la acción, la línea que realicé con un palo y los pies sobre la arena de la playa. Al principio, aquello formaba una aporía que quise salvar ya que el infinito se reproduce infinitas veces, pero nosotros estamos aquí para desmentir el concepto y lo hacemos al experimentar la finitud del tiempo.
El vacío del cero se hizo un atrayente seductor: del huevo primigenio, sin ser simiente, surgió lo que hoy vemos. El razonamiento es sencillo si miras el rostro del mundo: el Origen se dio y surgió de la nada. La propuesta estética era ambiciosa y merecía la pena dedicarle unos años. Así lo hice...

El significado de este acontecimiento nos hace contemplar el espectáculo conceptual más asombroso y nos obliga a tomar consciencia para verlo. La realidad de la playa se borra a cada instante, el tiempo fluye en todas las direcciones, pero cada uno de nosotros sólo podemos ver y entender una dirección: del pasado hacia el futuro.

La fuerza generadora del sol sobre la tierra es la gran urna del asombro y con ella nos recogemos y alimentamos cada día. Nada se le puede igualar, su expresión es tan poderosa, tan esencial, que de ella surge un concepto difundido entre mis reflexiones: la belleza de la luz produce la flor de la vida y nos regala “la realidad estética”. Nada iguala su poder de seducción y nada queda de nosotros fuera de su influencia.
el universo:
experiencia poética
flor del instante

El logo anunciado apunta hacia una abstracción irresoluble pero siempre atrayente: cómo empezaron los procesos creativos, dónde queda la consciencia, ¿somos herederos del pasado?.

¿Qué fecundó al cero?
La pregunta puede resultar inocente, pero el propósito de ver en la nada el cero no lo es. Como discurso, el vacío, nos hace mirar hacia un lugar sin cuerpo, sin espacio definido y sin tiempo memorizado. En el Origen no había nada: así estaba mi mente cuando empecé a elaborar la idea. Este poema visual (∞ = 0 = ∞), propone un suceso incomprensible y apasionante. Así pues, a ese esquema primario se le ha llamado Génesis, Inicio, Origen, Momento singular, Nada y todo, Huevo cósmico, Motor germinal, Élan vital, Acción de Dios, AUM de los vedas o la semilla de Vishnu cuya inexistente existencia expande el cosmos…


















 Huevos. Colección Virginia Figueres. 1978. (Agradecido por su confianza y amistad).



En aquellos años lo dibujé en el suelo junto a las operaciones del anillo, al final pensé en grabarlo en una piedra vertical que mirara hacia el sol. La idea es tan persistente que la he seguido, la he trabajado y modelado una y otra vez, así hasta que ha surgido un libro titulado Procesos Creativos. Soy consciente de que es un relato complejo que se puede hacer sencillo para todos: en el fondo de la cuestión, una piedra vertical es un juego de niños que tiene como finalidad tumbarse. En este caso presenta ciertas dificultades de comprensión, por lo cual, aconsejo la lectura propuesta: Procesos Creativos. Es un intento de aportar luz a la experiencia de buscador y donde trato la vivencia estética, en el desarrollo del tema Origen. La obra que ahora está en La Comella también es un juego de símbolos. Me ilusiona tenerla en casa: aunque parezca incomprensible ya soy ajeno a lo que ella contiene. Me sorprende la manera que tenemos de concebir lo inabarcable: desde la visión estética es un reto siempre presente. Nuestro mundo, entre otras muchas cosas, es una bella experiencia.

Uróboros y cueva

Origen es una obra y una pregunta recurrente: siempre moviliza la fuerza de la creación. Cuando trabajaba el tema de los huecos, las canteras y los senderos perdidos, me interesé por los motivos simbólicos que desprendía todo aquello: lo impermanente, el infinito, el caos y el laberinto de la mente. Fue entonces cuando apareció la experiencia estética en las cuevas. Una caverna tiene mucho de vientre, eremitorio y lugar de reflexión. Entrar en ella invita a regresar, hacer la travesía invertida por el corredor del cordón umbilical, así hasta el inicio del trayecto del pensamiento. Por este motivo realicé El Pozo (1989), La Cueva de Castellvell (1989.90) Tendré que sumergirme para tomar aliento (1997), Breve introducción a la teoría del escamoteo (1981).


La cueva de Glíptica. 2004-2007. La Comella. Tarragona.

Entrar en los socavones suponía iniciarme en los misterios de la vida y la muerte, memorizar los pasos anteriores a la existencia y comprimirlos en un instante. Pensaba que el ombligo es la puerta de un laberinto biológico que une al primer ser vivo. Por algún motivo, el ADN adopta esta forma de espiral con memoria que se reproduce con el saber acumulado. La experiencia me estimulaba a actuar y hacer una alegoría de los procesos reversibles: sabemos que el infinito es imposible como realidad física. La cueva-huevo ayudaba a remarcar el encuentro con la tierra, obligaba a nacer de ella, salir del tiempo mineral y entrar en un periodo indeterminado, emerger de allí con memoria personal. Ella, la tierra, es la materia que nos hace y nos deshace y, en sus resonancias, estamos incluidos como lo están todas las formas vivas. La inteligencia que activa esa operación es indiscutible.

¿Qué mueve esta acción infinitas veces?

La idea de la repetición quedó presente en el uróboros, la serpiente que se devora así misma y forma el lazo continuo.
si no hay fin
no pudo haber comienzo,
flor del origen

Esta es la incisiva cuestión que pervive en la mente y se activa constantemente: la circunstancia que busca la respuesta en la emergencia creativa del origen. En el CERN lo buscan con los medios que proporciona lo ciencia. Escrutan la respuesta que ofrece una partícula al ser golpeada con un martillo. Lo hacen como lo hacía yo cuando buscaba en Cantan las piedras (1975). Aúllan, gritan, se  encienden y cuartean hasta reproducir el momento inicial, el vahído germinal del Origen donde la nada adquiere masa; ya se piensa. Para ello las hacen chocar  a la velocidad de la luz, golpe tras golpe, así hasta crear nuevas partículas del terrible y luminoso encuentro. De esta manera encontraron el bosón de Peter Higgs en 2012.



Hitos de Fraga. 2004.

Antes nos movíamos envueltos en la leyenda, la de Zeus y Thor con sus rayos y martillos era virtual, pero tenía la fuerza del relato. Aquí es físicamente real: los electrones se golpean así mismos, se encuentran de frente a la velocidad de la luz y se rompen en las unidades más diminutas, las originarias de la causa posterior. Así entendamos el Proceso Creativo por el momento. El mito fue primero, él abrió el camino del ingenioso anillo de electrones y con él se hizo visible la naturaleza oculta de los procesos creativos. El cero-huevo se llenó de contenidos luminosos, el Big Bang puso en marcha la semilla de Vishnu: “la inexistente existencia que se expande por el cosmos lentamente. (∞ = 0 = 00000000000…1). El Génesis, la creación, el Origen, es un bello relato que bien merece una solución formal: la escultura de La Comella.

Siempre es ejemplar entender los cambios en el pensamiento, por ello es oportuno y recurrente exponer aquí otra visión del comienzo, la que presentó Don Pedro Calderón de la Barca en El Gran Teatro del Mundo:
“Mundo.
¿Quién me llama,
que desde el duro centro
de aqueste globo que me esconde dentro
alas viste veloces?
¿Quién me saca de mí? ¿Quién me da voces?

Autor.
Es tu Autor Soberano.
De mi voz un suspiro, de mi mano
un rasgo es quien te informa,
y a su oscura materia le da forma”.[3]

Para entender algunas partes del proceso me he enfrentado al vacío interior, la “vacuidad” como espíritu y he intentado iluminar aquello que desconocía. La fase experimental empezó en la cueva del Garraf y la motivación fue la fuerza de la nada. El no saber fue el motor que movió el acto de caminar sobre la oscuridad y pensar en ella y desde ella. Es decir: entendí que la necesidad de conocer mueve la luz interior para ver lo real, aquello que preside el proceso de la acción posterior.

Vuelvo a El Gran Teatro del mundo:
“Tú, que siempre diverso,
la fábrica feliz del universo,
eres, primer prodigio sin segundo,
y por llamarte de una vez, tú el Mundo,
que naces como el Fénix y en su fama
de tus mismas cenizas”.

En este proceso interminable de búsquedas y encuentros, citaré la obra que está implícitamente unida al Origen; Anell de pedra (1974-2001). Aquella pequeña acción, trazar un círculo en el suelo, trajo consecuencias que aún no han terminado de emerger.


Huevo de las Cunanas. 2007-2012.

En La Comella está instalado el Anell de pedra. Un día fuimos un grupo de personas a verlo, dimos varias vueltas al círculo por la parte interior, es un movimiento insinuado que no tiene otro cometido que el de caminar en círculo. Entonces fue cuando sucedió algo que no se puede compartir. Una de las personas caminaba pensativa y seguida por un rumor, cambió la dirección y se detuvo justo en el centro. Afirmaba que sentía rumores, la presencia de voces y lo afirmaba como una verdad indiscutible. Me lo tomé a broma, pero él insistía, seguía escuchando murmullos hasta que me sobrecogió la idea. Yo no los he sentido nunca, pero tengo ejemplos de cómo la naturaleza habla con la misma voz en lugares y tiempos diferentes.

Gregorio Bermejo Tarragona 30-10-2020

 


[1] Libro oscuro. 1986, Pizarras de Villar del Rey. Extremadura.

[2]  Primero realicé la acción en la riera de Máspujol y posteriormente en 1990, hice la obra con mármol de Markina. Se trata de una escultura de buenas proporciones, actualmente situada en la Morella Nuts en Castellvell del Camp. La idea era unir la cúpula y el cubo en una sola experiencia y terminar de anotar el simbolismo del huevo como elemento de fecundación. Fue la primera versión del lugar vacío, el huevo para ser ocupado por el espectador ya que para contemplar la obra hay que entrar dentro. En esta obra la idea aparece completa: fecundar y ser fecundado con ella. Posteriormente, este concepto tomaría fuerza con las mukhalingas (1995-2016), obras de pequeño formato que recogen la fuerza seminal del acto amoroso. Con el mismo principio seguí trabajando en las esculturas para ser ocupadas experimentalmente; Glíptica, (2005), Capilla turkana, 2003, Nsasi (2010), No parlaré mai més (2003-2007), Escucha atentamente (2003-2007). La idea se repitió años más tarde en la Ventana del asombro (2010), y en el concepto de traspasar la puerta del laberinto, la llegada al mundo acompañado del primer aullido; ante ese lugar genésico, siempre aparece la misma pregunta. ¿Qué hay antes de nacer? ¿Qué hay después de morir?

[3] Pedro Calderón de la Barca. El gran teatro del mundo. 1643-1645